Te duele la rodilla y casi nunca es culpa del sillín
La altura del sillín se lleva toda la culpa porque es lo único que la mayoría sabe mover. El patrón que vemos en consulta está tres centímetros más abajo.
De cada diez ciclistas que llegan a consulta con dolor anterior de rodilla, ocho ya subieron o bajaron el sillín por su cuenta. Casi ninguno revisó dónde está apoyando el pie.
Es entendible. El sillín tiene una perilla visible, un tubo con marcas y cientos de videos explicando la regla del talón. La cala, en cambio, está escondida bajo la zapatilla, requiere una llave allen y mover tres tornillos que nadie quiere tocar. Pero el pie es donde tu cuerpo entrega la fuerza a la máquina, y cualquier desalineación ahí se propaga hacia arriba.
Qué hace realmente la cala
La cala define tres cosas a la vez: dónde cae el eje del pedal respecto a tu pie, cuánto puede rotar tu talón antes de encontrar tope, y qué tan separadas quedan tus piernas entre sí. Los tres parámetros interactúan, y por eso mover uno solo rara vez resuelve el cuadro completo.
El más determinante es el primero. Tradicionalmente se enseñaba a alinear el eje del pedal bajo la cabeza del primer metatarsiano, el hueso que sobresale en la base del dedo gordo. En la práctica ese punto funciona bien para pedaleos de cadencia alta, pero castiga a quien pedalea fuerte y lento: el tobillo trabaja con un brazo de palanca largo y el gemelo termina haciendo un trabajo que no le corresponde.
La cala no se ajusta según una regla anatómica universal. Se ajusta según cómo pedalea esa persona, con esa zapatilla, en esa bicicleta.
El error más común que vemos
Cala demasiado adelantada, sillín compensando hacia arriba. La secuencia suele ser esta: el ciclista siente presión en la rodilla, lee que el sillín bajo la provoca, lo sube dos centímetros y el dolor cede. A las tres semanas aparece molestia en la parte posterior de la rodilla y hormigueo en la planta del pie, porque ahora la cadera se bambolea buscando el pedal.
Cómo revisarlo tú mismo
No reemplaza una evaluación, pero sirve para saber si vale la pena pedir hora:
- Marca con un lápiz el punto donde sobresale el hueso en la base de tu dedo gordo, con la zapatilla puesta.
- Da vuelta la zapatilla y ubica el eje del pedal según la marca de la cala. Debería quedar entre ese punto y unos milímetros por detrás.
- Pedalea diez minutos en rodillo y filma tus talones desde atrás. Si uno se va hacia adentro y el otro no, hay asimetría que corregir.
- Revisa el desgaste de tus zapatillas. Un patrón muy distinto entre izquierda y derecha casi siempre confirma lo anterior.
Si en el punto tres o cuatro encuentras diferencias claras entre un lado y otro, subir el sillín no lo va a resolver. Ahí conviene medir en vez de adivinar. Puedes revisar en qué consiste el ajuste de calas o escribirnos directamente para ver tu caso.
Siguiente paso
¿Te suena conocido?
Una sesión de ajuste de calas toma 90 minutos e incluye evaluación en movimiento. Si el problema está en el pie, sales pedaleando distinto el mismo día.
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